Pese a las tormentas, las oscuras nubes de incertidumbre, a pesar de las visiones pobres y limitadas de personas que no han visto luz en sus corazones, a pesar de los tropiezos, de las desavenencias entre seres de aquí, con todo en contra, como parece y se siente a veces, a pesar de todo, siempre, siempre se sobrevive y se crece a esas circunstancias, la luz se asoma en cualquier momento, por cualquier rendija del corazón dejando iluminar el espíritu, el cuerpo, la mente; la vida sigue sus derroteros, cabalgando sobre las esperanzas, sobre la fe, encima de la constancia, con esa fuerza increíblemente poderosa, portentosa y a la vez sublime el amor Pese a la distancia mental, al abismo conceptual y a las divergencias paradigmáticas, hay un acercamiento, hay un contacto, existe una comunicación sutil y misteriosa. Se expresa un proceso que nos conecta y vincula en varios niveles de la conciencia, y que trasciende dimensiones y se acopla entre los dos produciendo empatía, generando emociones preludio de una construcción más fuerte y perdurable: sentimiento verdadero. En la entrega se desnudan las intenciones, se caen las máscaras, las posiciones y actitudes fingidas ceden frente al inefable peso de la verdad del momento; en ese intercambio nos descubrimos iguales, se funden las diferencias y somos, entonces, una sola entidad con la misma carga energética, un mismo fin, un mismo propósito para trascender en los paralelismos de este momento; es entonces que el proceso fluye ligero, constante, verdadero, es pues, que nos comunicamos y aprendemos que la vida es eso, un constante proceso en donde todos tomamos parte de él y descubriendo sus misterios, recorriendo los caminos aprendemos...
Antonio José Malaver Hernández
No sé cual de todos los artículos me gusta más, pero sin duda este me llegó al alma... Gracias
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