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jueves, 1 de enero de 2009

HUELE A PARTIDAS

El aire huele a partidas, a lejanías, a cambios, a distancias que se acrecientan, motivos diferentes se originan, deseos de volar, remontar oteros colmados de verdes, ríos de suaves caudales, paz, descansos, brisas de adioses, de despedidas, se extienden las ausencias de la vida, se van los recuerdos a su morada obligatoria, a convertirse en sustentos de los sueños, basamento del pasado.
Hay necesarios instantes que se nos antojan apetecibles para encontrar dentro de nuestro ser, pensamientos, ideas, sentimientos, emociones, deseos e intenciones y revisar, evaluar sopesar los que de verdad son útiles para nuestro proceso de vida, para desarrollar una vida plena, alegre, feliz, en paz, en equilibrio, armoniosa, salud, pletórica de prosperidad.
Todos los días, todas las horas, todos los minutos, todo el tiempo se van, se cuelan entre las rendijas del quehacer cotidiano, transcurre y nos afecta indefectiblemente. Hoy, ahora es para dejar partir, permitir que la vuelta a la página sea fluida, libre, suave, conciente, etérea; esperanzados en un mañana de más luz, de más oportunidades, de más fuerza, con más ausencias de conflictos repetidos, con más tolerancia, con más madurez, más sapiencia aplicada a la realidad.
Construimos hoy un recuerdo el cual formará parte del baúl, y de nosotros depende que el mismo se vaya cargando con alegrías, frescuras, aromas especiales, sabores deliciosos que satisfagan el espíritu y fortalezcan el alma, para así, en una simple mirada atrás ver el reflejo inspirador y motivador de seguir en la marcha vivencial de todos los días.
Dejaremos, pasaremos, sembraremos, esperaremos y cosecharemos lo que queramos, en nuestras manos está edificar o destruir, tenemos las inteligencias necesarias para tomar la decisión correcta para legar al mundo y a la vida un porvenir mucho mejor, excelente, digno, tolerante, plausible, convivible. Los conflictos necesariamente saldrán a flote de una u otra manera, pero sin ellos no nos daríamos cuenta de lo que hay que evaluar, rectificar y mejorar. Seguiremos creciendo, madurando, hacia un derrotero pletórico de oportunidades, colmado de estrellas, con claridad y promisorios sucesos de estabilidad, armonía y paz. Está en nuestras manos, intenciones y deseos el lograrlo.
La vuelta a la página, es un viaje sin retorno, una vez en el presente, es presente y nada más no hay manera de volver o adelantarse a la majestad del tiempo, estamos signados a estas dimensiones, solo las transgredimos con los recuerdos o con los anhelos de los que deseamos llegue a suceder. Pero la realidad es el ahora, el aquí, en este instante; lo después es pasado y lo que vendrá es futuro incierto e impreciso, relativa probabilidad.
Se agolpan las sensaciones, se descargan las tensiones, se relajan las intenciones y salen a flote otras diferentes, el ambiente se respira más ligero y el etéreo flujo que nos rodea se suaviza y nos acaricia, nos permite respirarlos alejando las zozobras, las tensiones y los conflictos mentales, existenciales.
Aprovechemos estos momentos para deslastrarnos, dejar salir todo lo que nos agobia, nos entorpece, poner en perspectiva lo que es nuestra vida, cómo la hemos asumido, cómo la hemos compartido, cómo la hemos colmado de oportunidades para crecer, madurar, evolucionar mental y espiritualmente, dejemos fluir la vida, permitamos hacer un mundo mejor, construyendo un horizonte para mejorar.
Que este tiempo de reposo, sea de verdad un espacio para el descanso, recuperar energías, cargarnos de amor, paz, equilibrio, armonía, respeto, paciencia y de nuevo de mucho amor para compartir y prodigar.

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