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lunes, 5 de enero de 2009

TRANSITAR HOY

Transitar por estos tiempos, en estos parajes, convivir, departir con estos seres que han llegado a ser parte de nuestra cotidianidad, (circunstancialmente y/o intencionalmente) se torna a veces en un proceso infructuoso, frustrante, lastrante, castrante, nos agotan los ánimos y nos hacen sucumbir en estados de atrapamiento existencial, se produce un vacío que te desbarata todos los esquemas, te sientes descontextualizado, con un sin número de interrogantes sin respuestas, puntos suspensivos que caen al abismo, perdiéndose en los aposentos del olvido. Nos confrontamos con nuestro peor juez y verdugo: nosotros mismos, queriendo encontrar los ladrillos que quedaron dispersos después de la explosión e intentamos reconstruirnos para lograr el equilibrio de sanidad necesario para poder obrar nuevamente en el devenir existencial.
Lo actitudinal, lo intencional, lo diáfano, la pureza, la alteridad, los valores, las competencias que esperamos encontrar en los demás para retroalimentarnos, crecer y madurar, se disfrazan detrás de máscara cautivas confundiendo, enredando, frustrando el proceso.
El mundo junto a sus seres “humanos” perece un hervidero donde se cuecen sin receta ingredientes tan disímiles y extraños, haciéndonos desencajar del guiso existencial. Somos extranjeros, nómadas, impolutos e ilusos queriendo construir, arar, sembrar y transitar en inacabados paradigmas.
Sin embargo, siempre hay resquicios que nos ensalzan, rayos de luz cargados de perspectivas prometedoras para seguir sin decaer, para saber que si podemos estar, entrar, permanecer, ser, hacer, convivir, derrocharnos en esencia, fluyendo en el universo.
No hay cabida para la intolerancia, ni la disgregación debemos abrirnos en espacios para comprender el proceso del otro, pues eso nos da luces para comprender los propios. Caminar entre nosotros no nos exime de tropezar, caer, encontrarnos con retrocesos, vueltas atrás, reajustes y calibraciones de los paradigmas con los que estamos acostumbrados a ver vivir la vida.

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