Una verdadera cultura de paz se basa en los auténticos y esenciales valores que desde la conciencia y el corazón se expresan con los deseos y sobre todo con las evidencias de los hechos nobles y dignos que respaldan esos valores, una cultura de paz se desarrolla bajo las premisas de la inclusión, el compartir, comprender, aprender, amar, dejar fluir, es importante deslastrar aquello que nos impida crecer y hacer crecer a los demas, una cultura de paz se inicia por el propio ser en paz interior. Es aprender a ser en comunidad, comprender que los momentos no siempre los dictaminamos, sino que obedecen a circunstancias necesarias para el proceso de paz. La paz se evidencia desde lo abstracto del ser interior hasta los hechos que nos permitan expresarnos en acciones que la promuevan, la materialicen y la vivencien, la cultura de paz es un valor importante para construir con inteligencia, una sociedad más justa, equitativa y que de oportunidad a todos por igual, la paz es necesaria para generar, fluir, construir y vivir un mundo más idoneo, pertinente, plausible y gentil. Los gestos que conducen a la paz son infinitos, pero auténtico y genuinos: una sola palabra, un abazo, una caracia, una mirada, un detalle, algo sencillo, algo genuido, un color, un símbolo, amor. La cultura de paz es un proceso que se genera en armonia y perfecta sintonía con el alma de los demás. Es Dios hablando y obrando a través de nosotros.
Antonio Malaver
03.07.2015
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