En los alrededores de la
oficina, en el patio de concreto, estacionamientos y corredores externos de la
oficina vive Yasmeira la perra cacri (Callejera con criollo), es de un color
marrón claro, de hocico perfilado y mirada juguetona.
Yasmeira es muy cariñosa,
agradecida y remolona, aun en su época de celo no se alborota tanto como las
otras de su misma raza, pues no quiere perder la figura escultural de perra tan
pronto, aun está muy joven para parir cachorritos y después no tener como
alimentarnos o preocuparse por que se los roben los demás.
Se mantiene descansando a la sombra de los carros
estacionados bajo el techo del patio de atrás, con las patas estiradas y la
cola yacida quieta.
Cuando alguien le cae bien le
menea la cola, se le acerca, con toda la confianza del mundo de una perra de su
edad, le estampa un besote en las manos o en las piernas, a veces, si esta
intensa, se encarama con las patas delanteras e intenta darle un lengüetazo en la cara, aunque la regañes, se hace la
desentendida y sigue como si nada, intentando expresarte su amor perruno.
Yasmeira es muy confianzuda,
pero lo más resaltante de su personalidad es que no es prejuiciosa, lleva su
vida sin pensar mal de nadie ni de nada, a todo le ve el lado positivo siempre.
Cuando hace mucho calor se
acuesta a un lado de la entrada principal de la oficina para refrescarse con el
hilo de aire frio que se escapa por debajo de la puerta de cristal; pone una cara de gustosa
felicidad quedándose dormida y fresquita.
Lleva su vida con la despreocupación
de saberse querida por muchas personas de la oficina quienes la alimentan y le
dan unas dosis de cariño, suficientes para sentirse alegre y sobre todo
satisfecha con su existencialidad.
Yasmeira la perra de la
oficina tiene una mirada tierna, cargada de mucha dulzura, esperanza, confianza
y ludicidad canina.
La perra de la oficina
Yasmeira no lo sabe (o tal vez si), que su presencia en los alrededores de la
oficina es un ejemplo de existencialidad y valores, pues sus ideas,
pensamientos los dice sin hablar pero se comunica expresivamente, con acciones
especificas de libertad perruna, así es ella.
Maracaibo 13 de mayo de 2012 Antonio Malaver Hernández
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