La luz se roba con su intensidad los colores de las cosas, tratando de recuperar su esencia, buscando coleccionar cada tonalidad, cada matiz, de cada uno de ellos, combinándolos en un rayo perfecto de luz, su incesante desafío logra con el tiempo lograr su cometido, y así, va buscando en cada recodo y detalle de color algo que hurtar con su insasiable ancias de color. La luz se empeña todos los dias en complicidad flagrante con el sol en deslastrar de las superficies todo color, para mantenerse como inconfundible fenómeno de luz. Se convierte en energia a través del color, expresa su poder se deja sentir y ver. Se molesta por los recovecos, las rendijas y cuevas profundas que no la dejan pasar ni ver que hay mas allá, para ver que color encontrar y robar.
La luz es persistente, es vital para existir, acaricia con su energia a todo ser que se deja cobijar. Es onda y particula, es compleja y simple a la vez; es fenómeno de estudio y medida para recorrer las distancias que el pensamiento solo puede imaginar. Es viajera, informadora, delatora de posiciones ancestrales de estrellas del universo, La luz también nos indica el camino, nos orienta de día, de noche, en el vuelo inevitable hacia el mas allá, donde se trasmuta en la luz mas pura, divina, esencial, en luz de amor universal: la luz de Dios.
Así que el amor es luz, la vida es luz, el sentimiento es luz, Dios es luz que entraña milagros, bendiciones y amor.
En un rayo de luz esta el misterio y la claridad...
Antonio José Malaver Hernández
7 miércoles marzo 2018
Dia de luz y amanecer
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