Te descubrí en el momento preciso y justo, el encuentro fue construido desde la intensión del deseo , fue perfecto y sentenciado, las circunstancias obraron a la perfección, engranadas con las cómplices energías del universo, una vez que nos vimos la cercanía fue inevitable, la esencia se encargó de lo demás, confluimos sin poses, ni falsas actitudes; fue algo natural fluido y especial, pues desde el origen primigenio ya nos conocíamos una vez mas, reafirmamos lo pautado y conocernos fue natural, familiar; hoy de nuevo te siento como siempre en la madurez del sentimiento, en la placidez de la seguridad de lo nuestro, sabiéndonos sintiéndonos , somos los átomos del amor haciendo confluencias en esta dimensión .
Antonio Malaver Hernández
12.7.2017
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