Hay un gallo perezoso que se levanta tarde en la mañana, cuando al fin acicala su plumaje se sacude para comenzar a dar la bienvenida al día; cada cierto tiempo repite su canto anunciando el inicio de una nueva jornada de luz, con espectativas de fe , cargadas de esperanzas. Anuncio, así le llaman es un oviparo citadino que ha olvidado sus orígenes de silvestre cuna, pues desde que era un polluelo fue criado en los suburbios en un pequeño patio de la vencidad. de ahí su canto tardío en las mañanas, pero siempre con entusiasmo y mucho empeño se posa en una banqueta inflando su pecho emplumada para cantar a la vida a las cosas que están por venir anunciando con su quiquiriqui que se debe levantar todo aquel que lo escuche de verdad, para enfrentar con muchas ganas un bonito vivir.
Anuncio al finalizar sus anuncios cantorales, se dedica pausadamente a inspeccionar los alrededores en búsqueda de algún grano, bichito, o piedrita que comer, luego toma barios buche de agua para refrescar su voz; seguidamente sacude sus plumaje y se pone a leer el paisaje de su patio a ver las nubes pasar, escuchar a los pajaritos que lo saludan al pasar; a percibir en el ambiente como será el día que esta por comenzar y así con pausa, sin prisa se dedica a vivir Anuncio el Gallo citadino vecino de la cuadra de atrás .
Antonio Malaver
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