En el espacio de la distancia donde se origina la lejanía, de donde viene el eco del recuerdo con toda su carga de sensaciones y melodías ; en la lontananza que se casa con el horizonte, uniendo al cielo con la tierra; en esa delgada línea de tiempo que hace más lejana las cosas ausentes; desde mas allá, se origina el ausente ruido, el silencio envolvente ese que no se ve pero se siente; ese que te espera cada vez que lo quieras, esa no presencia de sonidos que te permite conectarte con el más allá de tu interior; de ahí el origen de la fuerza del silencio como elemento sanador, equilibrador, enriquecedor deslumbrador e iluminador de tus sucesos existenciales, de tus momentos de aprendizaje, de tus instantes de construcción de anhelos, metas y propuestas. En ese espacio de ausencias , en ese momento de luz interior descubres tu rumbo encuentras a Dios.
Antonio Malaver Hernández
08.01.2016
Viernes de oprtunidad
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