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Tengo una chiripa viviendo en mi armario, tiene tiempo
escondiéndose entre las cosas y los chécheres que atesoro en él, ayer se mudó
a mi mesita de noche y me vigila los sueños, se ha apostado en una esquina y
se queda mirándome toda la noche intuyendo mis sueños y disfrutando de ellos.
Cuando al fin amanece y despierto se esconde en la gaveta y se duerme al
revés, entonces la muy descarada sueña mis sueños al revés, recrea lo que yo
había soñado deleitándose con mis sueños robados. Es una chiripa muy astuta
pues aun no la he podido encontrar y por más trampas que le pongo aún no ha
caído en ninguna.
Ella conoce mis ideas y a veces, también, se las roba y las
utiliza en mi contra.
Yo se que cuando salgo, ella hace fiesta en mi cuarto, pues se siente libre y dueña de lo que ese universo le ofrece. Se pasea por todos lados y de vez en cuando hace un vuelo impreciso para aterrizar en una silla o al borde de la cama. Ella vive feliz en todo ese gran espacio que explora día a día, esa, la chiripa de mi cuarto, es una inquilina silenciosa pero averiguadora y secuestradora de sueños.
Toni Malaver
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domingo, 2 de agosto de 2015
LA CHIRIPA DE MI ARMARIO
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