LA IGUANA DORA
Desde muy temprano, cuando los primeros rayos de sol
tocan con cariño el suelo de mi patio; de apoco a poco y a poquito va saliendo
de su rinconcito la muy coqueta y pretenciosa Iguana Dora, sale de su
recinto a tomar el sol y disfrutar de su calorcito, cargándose de muchas
energía para continuar con su día.
La Iguana Dora vive en el tercer piso del closet de
mi patio, tiene su espacio acomodado a su estilo, con ramitas y hojitas que
recoge en el camino.
Después de calentarse al sol de la mañana, busca
entre las ramas del rosal su desayuno habitual: un poco de hojas tiernas y una
que otra flor en botón sin brotar y para finalizar se bebe un dedal de gotas de
rocío; para luego ponerse a curiosear por los alrededores de mi patio, con una actitud muy coqueta y emperifollada.
La Iguana Dora es verde iguana, pues es
una adolescente de su generación que escribe poemas y rimas desde su rama
favorita, donde disfruta de la luz del sol.
Cuando el astro rey se pone naranja y quiere
acostarse en el horizonte, recogiendo sus rayos de luz; la Iguana Dora va corriendo a su espacio a acostarse en su
cuarto.
Y así entre ramas, flores sol y patio trascurre su
existencia la Iguana Dora, contemplando el regalo que Dios le dio
Antonio Malaver Hernández
Marzo 2015
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