Para educar fomentando la paz se debe partir desde la formación humano-religiosa del individuo, es necesario realizar una evaluación interior y revisar todos nuestros valores, es decir, que nuestro propósito existencial sea congruente con nuestras acciones; demostrar con nuestro desempeño la realidad intrínseca de nuestro verdadero ser, de lo contrario estriamos abordando un discurso sin sentido y adverso.
La paz es un proceso, un estado emocional, una actitud, un paradigma, la suma de consecuencias que nos llevan al equilibrio, desarrollan nuestra armonía contagiándosela a los demás. La paz se consigue en la individualidad del ser, pero de nada vale si no se constituye en empatía y sinergia con consenso, acuerdos, madurez e intencionalidad.
Uno de los elementos necesarios para desarrollar la paz, es estar lo suficientemente claro en nuestra misión de vida, por lo tanto, es importante el deslastrase de todo elemento negativo que nos impida madurar, evolucionar y progresar física, emocional, espiritual y mentalmente.
Educar para la paz implica desarrollar una serie de acciones conducentes al logro final de la permanencia de ese estado de paz.
Un ser centrado, abierto, lúcido, ecuánime, sensible, empático, con alteridad, comprensivo, respetuoso, paciente, tolerante, es capaz de poder desprender su esencia para contagiar con su ejemplo en acción la cultura por la paz.
Afianzar, aflorar, desarrollar, demostrar los valores del individuo de una manera consciente, intencional, auténtica y verdadera es un emprendimiento de vida que nos permite interactuar cohesionados con fines comunes, los cuales nos llevan a resplandecer en el proceso de existencialidad, haciéndola más llevadera, vivible, valedera y auténtica.
Debemos apelar, sobre todo, a nuestra inteligencia emocional para permitirnos la apertura sana, positiva; hacer una retrospectiva interior asumiendo un derrotero de esperanzas, cargado de buenas intensiones y deseos de prosperidad. Es un cambio de actitud frente al mundo, sus hechos, procesos y realidades, es estar excelente consigo mismo, con los demás y con Dios.
La paz equilibra los procesos tanto internos como los colectivos; está diseñada para ser compartida, pues es así que adquiere sentido su esencia y finalidad.
La paz se convierte en verbo cuando se desarrolla en diversidad, cuando el respeto es la norma en la sana convivencia de los seres humanos; paz es crisol de valores, pues en ella y con ella se aclaran los pensamientos, fluye la mejor energía para convertirnos en esencia divina en acción. Paz es camino de luz, salud, sentimiento redención.
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jueves, 21 de octubre de 2010
ENTRE DIVULGAR Y DIFUNDIR
Divulgar y difundir, dos sinónimos, que entrañan significados diferentes, el primero nos acerca a las masas, a lo cotidiano y común, a lo que en el día a día se convierte en algo donde podemos converger y comprender, es mayoría, es coloquial, vinculado a lo no científico, más folklórico, cultura de masas, popular, vulgo, el caldo original, populista, democrático, abarca todos los estratos, se articula con un lenguaje que puede ser comprendido y decodificado por la totalidad de un conglomerado social, urbano, rural, o internacional, se vale y nutre de un idioma básico y comprensible a esa sociedad, es una forma de comunicar donde no hay distinción de oficios, clases, profesiones, es un encuentro común horizontal, sin etiquetas sin sesgamientos, es la noticia del día a día, la información que comparten todos, comprenden, opinan y discuten, convergen y se entienden entre sí.
Difundir encierra un proceso más elaborado, de carácter netamente científico, con un lenguaje enmarcado en una cultura, en una elite del conocimiento, regido por reglas, leyes, normas o procesos claramente conocidos y establecidos. Responde a una formalidad, a una lógica decantada, se eleva a un nivel no apto para todo público, se debe reunir un perfil determinado para poder tener acceso a la información y decodificarla correctamente, los tecnicismos y palabras claves abundan como enlaces de las ideas. Los procesos son claramente predeterminados y conocidos. Difundir es colocar en el papel de la elite del conocimiento lo investigado de una manera científica, tanto en las ciencias naturales como en las sociales, abundan las palabras que son claves para comprender los resultados alcanzados, se debe pertenecer a un club exclusivo donde la membrecía está determinada por el nivel académico, conocimientos, dominio e interpretación de aspectos relacionados con la disciplina. Las intenciones, los objetivos, propósitos, son otros, delimitados por el paradigma que gobierna a la ciencia, la técnica y tecnología, a las políticas del área del conocimiento que desarrolla.
Difundir encierra un proceso más elaborado, de carácter netamente científico, con un lenguaje enmarcado en una cultura, en una elite del conocimiento, regido por reglas, leyes, normas o procesos claramente conocidos y establecidos. Responde a una formalidad, a una lógica decantada, se eleva a un nivel no apto para todo público, se debe reunir un perfil determinado para poder tener acceso a la información y decodificarla correctamente, los tecnicismos y palabras claves abundan como enlaces de las ideas. Los procesos son claramente predeterminados y conocidos. Difundir es colocar en el papel de la elite del conocimiento lo investigado de una manera científica, tanto en las ciencias naturales como en las sociales, abundan las palabras que son claves para comprender los resultados alcanzados, se debe pertenecer a un club exclusivo donde la membrecía está determinada por el nivel académico, conocimientos, dominio e interpretación de aspectos relacionados con la disciplina. Las intenciones, los objetivos, propósitos, son otros, delimitados por el paradigma que gobierna a la ciencia, la técnica y tecnología, a las políticas del área del conocimiento que desarrolla.
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