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miércoles, 9 de agosto de 2017

Aquí estoy en la oscuridad temporal de la noche, sin luz, sin energía eléctrica que ofrezca confort,  a la luz de una tenue vela que se esfuerza por iluminar más allá de sus narices este lugar; se hace un silencio sordo y lejano que poco a poco va dejando agudizar al sentido que lo delata, para dejar escuchar lo inescuchable en otras circunstancias: los pasos  de los fantasmas que se enfrascan en manifestarse, los sonidos grujientes de las cosas que se estiran y bostezan su inamovible condición, el vuelo rasante y hambriento del mosquito famélico, el paso idesiso de las hormigas en busca de su alimento, el acompasado y rítmico latir del sentimiento, el ruido del viento cuando abraza las cosas que encuentra en su camino, los pensamientos que se escuchan más claros, coloridos e intensos; continua el suceso sin luz, sin entendimiento, las sombras son una sola que envuelve cada sentido, cada sentimiento, cada recodo que habita en rededor. La oscuridad de la noche se ha instalado franca y atrevida sin permiso, sin autorización,  sabiendo de su poder natural se aprovecha de esa condición  para envolver cada cosa,  a cada quien en su manto sin color.
No hay luz , y es como una señal, como un nefasto augurio que avisa de lo que vendrá,  como un aviso de intuición que intenta adivinar más allá de su condición. Las cosas se vuelven penumbra bosquejos imprecisos y sin color; el silencio es continuo se aferra a la oscuridad, son cómplices perfecto de increíble notoriedad,
No hay explicación por la ausencia de la luz, solo se puede elucubrar,  inventar mil y un motivos de su ausencia y nada mas, solo me queda disfrutar el fenómeno que nos regala y se genera por un cúmulo de sucesos que han llevado a este sin igual e informal situado de calamidad.
La noche es noche, sin estrellas ni lunas que alumbren este lugar, mi lugar de siempre, mi hogar.
Como cuando mambrun se fue a la guerra, no se cuando la luz vendrá,  y el dolor y la pena lo origina la incertidumbre de cuando volverá.
Van pasando  los segundos en esta oscuridad haciendo un ruido sordo que solo ellos entienden en su vastedad son los hijos del tiempo que no perdonan a nada ni nadie de verdad, se hacen más pesados y necios en esta oscuridad.
El silencio y la oscuridad se confabulan, me hacen pensar mas, me confrontan con mis sentimientos, aturden mi forma de pensar, retan a mi paciencia la provocan para querer estallar, dejarla volar...
El grillo inefable se manifiesta en mis oídos como un martirio de nunca acabar, pareciera que la oscuridad lo alentara para atormentar robandole protagonismo.
Se fue la luz, la energía electrica, esa, en la que solíamos confiar. ...

Antonio Malaver Hernández
8.8.17
9:56 pm
son la 11 y no ha llegado aun

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