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martes, 31 de julio de 2012

REFLEXIONES DEL PEIC


La situación que se presenta con relación a la elaboración y ejecución de algunos proyectos educativos integrales  comunitarios (PEIC), es que en algunos casos su redacción es llevada a cabo por una sola persona, quien basada en el esquema de elementos constitutivos del PEIC, se dedica a elaborarlo un documento carente de la construcción colectiva, pues no es multivisional, ni se hacen las triangulaciones necesarias para que de por un colectivo de actores comprometidos e involucrados con él. Esto sucede mucho y he ahí una debilidad del mismo.

El PEIC involucra una serie de actividades de inmediato, mediano y largo alcance, para plasmarlo en una obra real, que obedece a sus objetivos, misión y visión de la escuela.

El inicio de un PEIC se convierte en una oportunidad única y estupenda para poder encontrar vías diferentes de dialogo, acuerdos, alianzas, compromisos, resolución de problemas que permitan la fluidez de los procesos, pedagógicos, andrológicos, administrativos, comunitarios y de convivencia armónica integral.

Pues cuando todos los actores del proceso de construcción y desarrollo del PEIC se sienten involucrados, comprometidos con un amplio y llano sentido de pertenencia al mismo, es casi seguro un éxito el mismo.

El PEIC involucra un cambio de paradigma en muchos aspectos de la práctica educativa, pues se convierte en un sustento organizado, sistematizado y pertinente de acciones, actividades e innovaciones para lograr aprendizajes, efectivos, eficaces, afectivos adecuados a la realidad de le escuela, la comunidad educativa , del sector  y del país.

Con el PEIC se construye la historia de la escuela, una parte de su entorno, su epónimo, las ancestrales personas, docentes, discentes  que dieron origen a ese emprendimiento educativo que tiene como resultado la escuela de hoy. Las anécdotas se van convirtiendo en capítulos certeros del libro histórico de la institución, por eso es importante conservar la memoria histórica de la escuela, a través de archivos, fotografías, cartas, documentos, escritos que evidencien su desarrollo a través del tiempo. Estos elementos se convierten, también, en recursos que se pueden utilizar para genera aprendizajes significativos, constructivistas y pertinentes para todos.

 El compromiso es un valor que se debe fortalecer en todos los involucrados con el PEIC; lograr ese juramento interno para saberse parte activa del proyecto, implica un verdadero aprendizaje, personal e intimo; pues sin el compromiso de todos se hace cuesta arriba, sino imposible, el desarrollo del PEIC; de ahí su importancia de tener en cuenta clara y diáfana como es el compromiso real, verdadero y demostrable de todos. Se debe reforzar, animar, recompensar para que no deje de florecer, pues así se logra su permanencia en el tiempo.

Existe un paso de crucial importancia, el cual consiste en develar o desnudar la situación en la que se encuentra la escuela con relación a los aspectos amenazantes o externos, de debilidad o internos, así como, los de oportunidad externa  y de fortaleza interna. Es necesario tener bien claro cuáles son estos elementos y saberlos ubicar en el análisis FODA o DOFA.

Este análisis permite ver la realidad de la escuela, en su contexto con relación al entorno real y visualizarla como un elemento más que forma parte activa e importante de la comunidad en la cual está inmersa.

7-7-2012-Antonio J. Malaver H.

LA CEGUEDAD TEMPORAL DE LA JUSTICIA



Qué triste es cuando nos dejamos envolver por una sola versión de los hechos, y no somos capaces en ese momento de apelar a la cordura, la sensatez, la lógica, la perspectiva inteligente de podernos situar en el otero de la justicia para sopesar las cosas que en realidad  pasan o pasaron.

Pero como siempre digo “arriba hay un Dios” todo amoroso, poderoso y magnánimo, que nos hace caer en cuenta y tarde o temprano nos dejará ver con una visión demasiado clara lo que es en realidad, y el porqué pasan las cosas,  es un aprendizaje constante, demasiado significativo, a veces doloroso e impactante, pero aprendizaje al fin.

Ese aprendizaje, ese bagaje de conocimientos que se ordenan en nuestro fuero intelectual, emocional y perseguir un fin noble, álgido en valores, en acciones positivas de construcción espiritual deben ser de, por y para la vida armónica, saludable y cargada de paz.

Siempre nos encontraremos con dos o más partes que esgrimen su realidad, su versión de los hechos, (es más hasta con nuestra conciencia entramos en conflicto por esto) cada una expone sus argumentos, pero no muchas veces con la intención de conciliar o acordar un ganar, ganar, es allí donde debemos apelar a nuestro sentido común, habilidades persuasivas y conciliatorias para nivelar las perspectivas o situaciones logrando un equilibrio para todos los involucrados.

Un elemento de esencial importancia es el saber escuchar, dejar que todo lo que tiene que decir la otra parte se manifieste, pero libre de prejuicios que puedan sesgar el proceso, además, escucharnos a nosotros mismos, en un estado de armonía, de equilibrio para poder encontrar el punto de coincidencia y de allí partir a los acuerdos. Hoy en día pareciera que el mayor ruido en el proceso de comunicación parte desde el interior del emisor, que no se escucha a si mismo, y por ende no puede escuchar al otro con la claridad, calidad, pertinencia, equidad y justicia.

Por eso es tan fácil entrar en conflicto, en vez de conciliación, nos hemos convertido en discapacitados de la conciliación, nos erigimos en un otero solitario y aislado creyentes de poseer la verdad absoluta (craso error), pecamos de falta de humildad y por tanto de una visión justa para escuchar con el corazón, el alma, la mente y la alteridad necesaria.

Otro aspecto, no menos impórtateme, al momento de abordar una discrepancia o visión distinta de un tema, asunto o suceso, es necesario asumir una actitud interna de equilibrio que se pueda reflejar en el exterior, para así, lograr llegar en el menor tiempo posible a los acuerdos y conciliaciones necesarias para armonizar el ambiente, las relaciones, lo sucedido que llevó a la situación álgida.

Volviendo al inicio, muchas veces nos embarga un sentimiento de impotencia, rabia o frustración, cuando escuchamos un argumento condenatorio, acusador, es decir, cuando leemos entre líneas que la intención o predisposición de la otra parte ya está tomada, abordando la conversación como si fuéramos reo culpables de lo sucedido, sin antes realizar el preámbulo, la averiguación o indagación del otro punto de vista para poder hacer entonces la triangulación de las versiones y poder indicar el dialogo conciliador.

Factores claves: relajación, respiración, descarga de tensiones, centrado en pensamientos positivos, actitud corporal y emocional neutra, mirada serena, palabras calmadas, verbo en tiempo de amor, canal de comunicación abierto en ambos sentidos y dimensiones, escucha activa desde el corazón, pensamiento dirigido a encontrar lo más breve posible un planteamiento de acurdo de resolución del conflicto.



27-07-2012 Antonio José Malaver Hernández